Certeza

Por fin, tras rodear mi cuerpo ya desmembrado, se colocó frente a mí y vi, que era aún más hermosa de lo que yo había imaginado. Era alta, esbelta, delicada; tenía mucha clase, y había algo terriblemente sexy en su mirada, en las líneas de sus labios sensuales, en sus larguísimas piernas, en su cuerpo musculoso de deportista. Me impresionó la serena determinación de que hacía gala. El Amo Didier me contó que había sido esclava, pero no detecté nada que me tranquilizara en ese sentido. No había nada en ella que hiciera pensar en una esclava. Al contrario, su rostro altanero recordaba más bien el de una princesa desdeñosa que hubiera venido a examinar a sus súbditos. Parecía tan apta para dominar a los hombres como a las mujeres, sino más; de ahí que imaginarla arrodillada y sumisa me resultara sencillamente imposible.
"La Atadura"
Vanesa Duriès
0 Comments:
Post a Comment
Subscribe to Post Comments [Atom]
<< Home